En la actualidad tenemos una amplia idea de la riqueza que poseían las civilizaciones antiguas, y no sólo hablamos de tesoros económicos invaluables sino de la verdadera belleza que inspiran las sociedades; poder echar una mirada al pasado y entender el modo de vida de nuestros ancestros, su desarrollo social y cultural, nos ayuda a comprender la gestación de la humanidad hasta nuestros días. Gracias a diversos símbolos, a la tradición oral y finalmente a la literatura podemos viajar al pasado.
La literatura como espejo de las civilizaciones
Es evidente que, ya en civilizaciones antiguas como el Egipto faraónico, se recurría a imponentes construcciones para representar su visión del mundo, tanto en la vida como en la muerte. De manera similar, culturas como la inca y la azteca emplearon símbolos y jeroglíficos para dejar huella de su existencia como sociedades organizadas.
Esta necesidad de conservar y transmitir el pensamiento colectivo ha sido una constante a lo largo de la historia de la humanidad. Con el paso del tiempo, el deseo de preservar relatos, leyendas, conocimientos y mitos ha llevado a distintas personas a recoger la tradición oral y transformarla en textos escritos. Así nació la literatura como vehículo de la memoria cultural, y en este proceso, los hermanos Grimm desempeñaron un papel destacado.
Los hermanos Grimm y su misión cultural
En el siglo XIX nacieron los creadores de la filología alemana, los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm. Extraordinariamente, estos hombres realizaron un compendio de cuentos y palabras con los que nos familiarizamos de una manera profunda con Alemania. Los Grimm desde siempre sintieron una profunda pasión por recordar y resguardar la cultura y la esencia germana, por lo cual emprendieron un largo viaje a través de varios pueblos, con la finalidad de recolectar las historias de tradición oral pertenecientes a los habitantes, para posteriormente escribirlas y publicarlas.
Los cuentos de los Grimm poseen la cualidad de trasladar al lector a ese momento histórico específico en Alemania. Existe una conexión mágica (para expresarlo de una manera), que nos permite percibir el ambiente, la atmósfera, la gente, cada detalle rico en destellos germanos, e inclusive la escala de colores que caracteriza al clima en este país.
Cabe destacar que lo más importante de estos cuentos es que realmente no son de los Grimm, sino que el ciudadano común alemán fue su creador; y envueltos en un halo poético, relatan experiencias fundamentales en el ser humano, como lo son: la transición que pasamos de niños a adultos y encontrar un camino en la vida; la supervivencia de cada persona como lucha para seguir de pie y combatiendo el día a día, dando como resultado una fácil comprensión de cada uno de ellos. También, gracias al simbolismo básico de la vida que nos dice: “Si haces el bien, te irá bien; de lo contrario, si haces el mal, será de mala suerte”.
¿Cómo reinterpretamos los cuentos hoy?
Sin embargo, en la actualidad, estos cuentos también han sido objeto de reinterpretaciones y controversias. Un ejemplo claro es el personaje de Blanca Nieves (Schneewittchen), cuyo relato clásico ha sido adaptado numerosas veces. La reciente versión cinematográfica de Disney ha suscitado debate al alejarse de elementos tradicionales del cuento original, en favor de una representación más “woke” o políticamente correcta, eliminando aspectos considerados anticuados o problemáticos.
Esta versión ha sido aplaudida por algunos sectores por promover una imagen más independiente y diversa de la protagonista, pero también ha sido criticada por otros, que consideran que se pierde el simbolismo profundo y el contexto cultural del cuento original, sustituyéndolo por una narrativa ideológica.

Este tipo de adaptaciones nos lleva a preguntarnos hasta qué punto se debe actualizar una obra cultural sin desvirtuar su esencia. ¿Es válido reescribir una historia que ha formado parte del imaginario colectivo durante generaciones? ¿O deberíamos más bien aprender a interpretarla desde una mirada contemporánea, sin borrar sus orígenes?
Finalmente, al pasar de los años se va perdiendo la versión original de las historias, porque al momento de relatarlas de un individuo a otro se van modificando, por lo cual los hermanos Grimm le dieron la importancia correspondiente, y se tomaron el tiempo para mantener intactas las tradiciones a través de la literatura; las cuales se convirtieron en patrimonio de la humanidad. Estudios de la UNESCO indican que los Grimm fueron los primeros en recopilar las tradiciones y leyendas europeas, convirtiéndose en las obras de la lengua alemana más reconocidas a nivel mundial.
Algunos de los cuentos más famosos de los hermanos Grimm son:
- La Cenicienta (Aschenputtel)
- Blanca Nieves (Schneewittchen)
- Caperucita Roja (Rotkäppchen)
- Hansel y Gretel (Hänsel und Gretel)
¡Con ellos te espera una mirada al pasado!
(Original erschienen 2019 in «alemanporskype» M. Bollenbach)